Habrá que reirnos esta noche de todo.
de la estrella, y del destino.
Somos tan leves, como el humo de un cigarrillo, sonreir así sólo: por mostrar los dientes.
Te regalo las penas, te las llevo hasta tu casa, que me cures con los dedos, y con besos.
Sígueme hasta donde quieras, con un par de tequilas, y cosas buenas.
Ahora que llega el vinagre, ni tan amargo pero con sangre, y ahora que vuelven las rosas tan rojas y espinosas.
Habrá que esperar.. riendo, riendo.
domingo 20 de septiembre de 2009
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