Hemos de aborrecer el olor a colonia cara, a maquillaje sin gracia.
hemos de aborrecer la dureza de las calles, y los verdes de las plantas que nos llevan irremediablemente al verde del semaforo de las esquinas mal creadas.
he de aborrecer diariamente, la indiferencia de todos, y la diferencia de algunos, aborresco con poca fuerza los hospitales marginados, y los pobres que se llaman pobres así mismos.
Aborresco de todos los modos, los niños que no son felices, y no son malvados, aborresco el afán de la alegría como un bien mal logrado.
Hemos de aborrecer la sociedad que no corrompe, y amar las malas compañias, he de amar un bar sin norte, en una noche en gran vía.
Aborresco que no me guste eñ cigarrillo, y no saborear el humo gris del aire, no verlo irse detrás de las nubes, que no me toque, que no me llame.
Aborreceré siempre a la muerte, a la muerte y a la vida, que son dos cosas que se escapan entre la amnesia y la alegría.
Aborresco los ojos que no lloran, y también los que no miran..
pero a veces, pienso que lo que más aborresco es la espalda que da la vuelta en cualquier despedida..
Así, sepa que amo mis perberciones, fetiches y manías.
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