Yo , hoy como otro domingo.
igual de DESpalabrada, sin paladar, ni espalda.
No tengo miedo, ni siquiera al vecino, he estado escondiendome, y el blackout lo ha hecho sin parecer un delito.
No hay nada más que este placer, de voltear y no verte a mis pies. tomamos café, como si el liquido nos devolviera la fé, te miro y sin mirarme sabes que las lágrimas podrían salir, derramarse, y anclarse, llevarte en un segundo, acabarte la vida durante un minuto.
A veces duele, como aquella vez, que fuimos y volvimos, con las manos vacías y sin rumbo fijo.
ese día no era ni gris ni verde, había colores, nos sobraban las tangentes. Abrir la puerta era cerrar el mundo, el mundo de ellos, y no de los míos, las palabras se me van por el tubo largo que llega a tu boca, pero mi boca, mi boca no llega, mi boca NO TE TOCA.
Sabes que estoy ahí, al lado de un epitafio, que dice que te tengo sino te olvido.
y no te olvido, por estar aquí, en mi tablero negro, con sabor a viruela, con enfermedad de aliento.
domingo 20 de septiembre de 2009
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